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Sinopsis: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus

A ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama:

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La moralidad de los actos humanos depende de tres fuentes: El acto es moralmente bueno cuando supone, al mismo tiempo, la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. No se ama sino el bien, real o aparente. Pueden ser asumidas en las virtudes o pervertidas en los vicios. Cuando escucha la conciencia moral, el hombre prudente puede sentir la voz de Dios que le habla.

Con todo, no es imputable a la persona el mal cometido por ignorancia involuntaria, aunque siga siendo objetivamente un mal. Es necesario, por tanto, esforzarse para corregir la conciencia moral de sus errores. Hay virtudes humanas y virtudes teologales. Adquiridas y fortalecidas por medio de actos moralmente buenos y reiterados, son purificadas y elevadas por la gracia divina.

Son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Las virtudes teologales son las que tienen como origen, motivo y objeto inmediato a Dios mismo. Las virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad. Es una ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder a su amor. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. La variedad de los pecados es grande. En cuanto a la gravedad, el pecado se distingue en pecado mortal y pecado venial.

Se comete un pecado mortal cuando se dan, al mismo tiempo, materia grave, plena advertencia y deliberado consentimiento. Este pecado destruye en nosotros la caridad, nos priva de la gracia santificante y, a menos que nos arrepintamos, nos conduce a la muerte eterna del infierno. El pecado venial, que se diferencia esencialmente del pecado mortal, se comete cuando la materia es leve; o bien cuando, siendo grave la materia, no se da plena advertencia o perfecto consentimiento.

Este pecado no rompe la alianza con Dios. Los vicios pueden ser referidos a los siete pecados llamados capitales: Tenemos responsabilidad en los pecados de los otros cuando cooperamos culpablemente a que se comentan. La persona es y debe ser principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales.

Algunas sociedades, como la familia y la comunidad civil, son necesarias para la persona. Esta autoridad tiene su propio fundamento en la naturaleza humana, porque corresponde al orden establecido por Dios. Las leyes injustas y las medidas contrarias al orden moral no obligan en conciencia. La sociedad asegura la justicia social cuando respeta la dignidad y los derechos de la persona, finalidad propia de la misma sociedad. Estas diferencias alientan, y con frecuencia obligan, a las personas a la magnanimidad, la benevolencia y la solidaridad, e incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras.

La ley natural es universal e inmutable, y pone la base de los deberes y derechos fundamentales de la persona, de la comunidad humana y de la misma ley civil. A causa del pecado, no siempre ni todos son capaces de percibir en modo inmediato y con igual claridad la ley natural. La Ley antigua constituye la primera etapa de la Ley revelada. Se le llama gracia habitual , santificante o deificante , porque nos santifica y nos diviniza.

Es sobrenatural , porque depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios y supera la capacidad de la inteligencia y de las fuerzas del hombre. Escapa, por tanto, a nuestra experiencia. Todos los fieles estamos llamados a la santidad cristiana. Los preceptos de la Iglesia son cinco: La Ley no es abolida. Al guardar los Mandamientos, el pueblo expresa su pertenencia a Dios, y responde con gratitud a su iniciativa de amor. Por tanto, transgredir un mandamiento es como quebrantar toda la Ley.

La caridad ama a Dios sobre todas las cosas y rechaza la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la pereza o indolencia espiritual y el odio a Dios, que nace del orgullo. El mandato de Dios: Es un pecado grave contra Dios, que siempre es fiel a sus promesas.

El cuarto mandamiento ordena honrar y respetar a nuestros padres, y a todos aquellos a quienes Dios ha investido de autoridad para nuestro bien. Entre los miembros de una misma familia se establecen relaciones personales y responsabilidades primarias. Los principios y valores familiares constituyen el fundamento de la vida social. La sociedad tiene el deber de sostener y consolidar el matrimonio y la familia, siempre en el respeto del principio de subsidiaridad.

El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral: La vida humana ha de ser respetada porque es sagrada. Y no debe suponer un uso de la violencia mayor que el necesario.

La pena impuesta debe ser proporcionada a la gravedad del delito. Pero si se induce deliberadamente a otros a pecar gravemente, se comete una culpa grave. Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad. Estos comportamientos, si son voluntarios y consentidos en cosas de gran importancia, son pecados graves contra la caridad. La paz en la tierra es imagen y fruto de la paz de Cristo. Exige que sean tratados con humanidad los no combatientes, los soldados heridos y los prisioneros.

Se debe hacer todo lo razonablemente posible para evitar a toda costa la guerra, teniendo en cuenta los males e injusticias que ella misma provoca. Corresponde a cada uno aceptar la propia identidad sexual, reconociendo la importancia de la misma para toda la persona, su especificidad y complementariedad. Son numerosos los medios de que disponemos para vivir la castidad: El acto conyugal tiene un doble significado: Las ofensas a la dignidad del Matrimonio son las siguientes: Existe el derecho a la propiedad privada cuando se ha adquirido o recibido de modo justo, y prevalezca el destino universal de los bienes, para satisfacer las necesidades fundamentales de todos los hombres.

Para el hombre, el trabajo es un deber y un derecho, mediante el cual colabora con Dios Creador. Teniendo en cuenta las circunstancias, la sociedad debe ayudar a los ciudadanos a encontrar trabajo. El martirio es el testimonio supremo de la verdad de la fe. Acaso era eso lo que su Don pensaba de ella? Yo no lo encuentro gracioso…!! Dentro de su estado a la rubia igual le gustaron las palabras del vejete olvidando sus insensatas reacciones.

El viejo Cipriano ya algo aburrido con la actitud de la rubia se propuso a darle un corte final al asunto del famoso viaje. Lidia por su parte ya estaba enterada desde la noche anterior de la visita de Gabriela, y la estaba esperando. Nunca lo pude entender, si ustedes dos eran la pareja perfecta. Maldita zorra asquerosa te voy a matarrrr… desgraciadaaaaaa…!!!!!!!!!!!! El viejo se estaba infartando. No se me vaya a ir ahorita…!! Luego de un breve e incomodo silencio fue la chica quien le hablaba a Gabriela.

Como esta su hermano? Si es que no te molesta claro, Jejeje…. El poder transformador y restaurador de Dios se ha hecho presente junto al pozo de Sicar. Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. La que iba al pozo a la hora menos frecuentada a fin de pasar desapercibida ha cobrado ahora un gran aplomo.

El resultado de su testimonio es espectacular: Todos cuantos le conocen notan con certeza que algo le ha sucedido. Si alguien ha logrado realizar este milagro en la vida de esta mujer, merece ser conocido, escuchado… adorado.

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