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No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. Les recomiendo que cuando ustedes los dejen y ellos las busquen piensen:

Poetas en Linea y yo de Novato..

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Me dejaron en silencio Sus bellas palabras.. Y mis manos en mi rostro Quisieron disimular. Esas aguas saladas Que todos llevamos dentro Y que nos hace valientes cuando queremos llorar. Y se defraudo la luna Porque nunca llegaste A vestir de blanco El anhelo de ser. Y profundamente sollozo En un pasado sin fin. Solo a veces eres es feliz…. A los dos nos llena de dulzura.

A veces me amas como yo. Aullando esta sin consuelo, un perro triste sin su amo mil ladridos, todo es vano gime, llora, echado al suelo. Y la noche al fin se aparta un silencio deja el viento la mascota que les cuento fue adoptado. Cuantas veces andamos los caminos. Nos topamos con tristezas o traiciones. Y sufrimos los embates del destino. Hay caminos que nos dan sus ilusiones. Con amores muy reales y divinos. Ilusiones cual momentos los vivimos. En un tiempo de virtuales situaciones.

Que la vida de momentos recibimos. Ahora es el momento en que amamos. Encontramos el amor en las edades. Erase una ciudad pagana. Quiero tener tu sonrisa Plasmarla en una pintura Darle matices de holgura Suaves como una brisa. Que existen apresados en tu pecho Sacadlos y mandadlos al infierno. Conquistemos el misterio De la esencia humana.

Dos estrofas han nacido en secreto y describo otra rima consumida Escribiendo y acabando un terceto. En la arena, junto a la orilla los amantes se dan un beso, extasiados con embeleso y un pelicano chilla Agiten sus alas gaviotas inicien sus trayectos vuelos un triangulo hagan en el cielo y surquen el mar devotas.

Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado por el mar. Por una mirada, un mundo, Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso Yo de ternura guardo un tesoro.

El verde es gala y ornato del bosque en la primavera. Entre sus siete colores brillante el iris lo ostenta. Yo me he asomado a las profundas simas Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento. Por una mirada, un mundo Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso Dicen que no hablan las plantas Cando maxino que es ida, no mesmo sol te me amostras, i eres a estrela que brila, i eres o vento que zoa.

Cuando imagino que te has ido, en el mismo sol te me muestras, y eres la estrella que brilla, y eres el viento que zumba. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. A lo lejos alguien canta. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Como me vas a explicar, di, la dicha de esta tarde, si no sabemos por que fue, ni como, ni de que ha sido, si es pura dicha de nada?

Palabras sueltas, palabras, deleite en incoherencias, no eran ya signo de cosas, eran voces puras, voces de su servir olvidadas. Como vagaron sin rumbo, y sin torpeza, caricias!

Por eso aunque no fue nada, se que esta noche reclinas lo mismo que una mejilla sobre ese blandor de plumas —almohada que ha sido alas- tu ser, tu memoria, todo, y que todo descansa, sobre una tarde de dos, que no es nada, nada, nada. Desde el prodigio, siempre. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde la voz que dice: Para vivir no quiero islas, palacios, torres. Te quiero pura, libre, irreductible: Y ahora os digo: Indiferente o cobarde, la ciudad vuelve la espalda.

No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. El mar, la mar El mar. Se lo quisiera llevar. Llevadla al nivel del mar y nombradla capitana de un blanco bajel de guerra.

Por ir al norte, fue al sur. Sobre su falda, como una flor, abierto, un atlas. Su dedo —blanco velero—, desde las islas Canarias iba a morir al mar Negro. Sobre su falda, como una flor, cerrado, un atlas. Por el mar de la tarde van las nubes llorando rojas islas de sangre. Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.

Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba.

Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, sonando en la mar amarga. Compadre, vengo sangrando, desde los puertos de Cabra.

Pero yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Barandales de la luna por donde retumba el agua. Dejando un rastro de sangre. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban.

El barco sobre la mar. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Dentro de la fragua lloran dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela. El cielo era de esmalte violeta. La brisa renovaba la vida El roce de los besos, el roce de los ojos, el aire alegre y bello: La brisa jugueteaba, ensombrecida y fresca. Se mueven todos los caminos Mi alma se va por los caminos Mas se fue desnudando. Que mi palabra sea la cosa misma creada por mi alma nuevamente. Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. Margarita, te voy a contar un cuento: Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.

Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: Y el rey dijo: Y el rey clama: Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.

Es doloroso estar tras el poema Es doloroso estar tras el poema,. Es doloroso sostener la magia. Las yerbas del olvido. Eres la tesorera del silencio,. Vienen del siglo XIII los mejores.

Afuera las palabras profundas, el progreso. Afuera los denarios, la nueva danzarina,. Eres madre del pan, eres un cuenco. Libro de Apolunio, explicit. Yo no pude elegir: C erca del fuego. Los libros no me sirven. Esto es la vida. Eso es la vida. Donde el poeta se despide definitivamente del cotarro. Para ser comunista me falta la langosta. Raro asunto la vida: La larga marcha hacia ninguna parte.

En el nombre de Dios -ojo: Dios verdadero, el Dios de los profetas.

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