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Tipos de Penes: te presentamos 11 variedades, cuál es el tuyo?

Glorificad y llevad a Dios en vuestro cuerpo.

Tipos de Penes

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Te quiero como gata agradecida, gorda de estar mimada, te quiero como gata flaca perseguida y llorona, te quiero como gata, mi amor, como gata, Gioconda, como mujer, te quiero. Si es una quemadura leve, de segundo, tercer o primer grado. Si hay o no que ponerle nombre a las cosas. Me veo y no me estoy viendo, es un espejo de vos el que se extiende doliente sobre esta soledad de domingo, un espejo rosado, un molde hueco buscando su otro hemisferio.

Es larga la tarde como el camino curvo hasta tu casa por donde regreso arrastrando los pies hasta mi cama sola a dormir con tu olor engarzado en mi piel, a dormir con tu sombra. Es larga la tarde y el amor redondo como el gatillo de una pistola me rodea de frente, de lado, de perfil. Soy la mujer que piensa. Huelga Quiero una huelga donde vayamos todos. Una huelga de brazos, piernas, de cabellos, una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga grande, que hasta el amor alcance. Una huelga de ojos, de manos y de besos. Antiguo oficio humano Este de querer apagar la luz. El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Salto desde tus brazos, como la lluvia que se derrama de los techos y me duele la carne de querer prolongarte de querer florecer la semilla en mi vientre y darte un hijo hermoso y vital como este invierno.

Es un amor para cantar victoria, para llorar heridos y aprender de derrotas. Mi amor es bien contento aunque -a veces- me haga brotar el llanto es grande como la esperanza y el valor de mi pueblo; tiene olores de finca huele a tierra mojada y campo. Nos casaremos ahora que llueve a carcajadas. Vos y yo y la tierra celebraremos juntos el verdor de los cuerpos, el sexo de las flores, el polen de la risa y todas las estrellas que vienen confundidas en la gota de lluvia.

Pondremos inviernos en el amor para verlo crecer al ritmo de las plantas. Uniremos las nubes para formar el trueno, uniremos la tierra con el agua. Anda, mi amor, anda con esos brazos que me abrazan, con esa boca que me besa, a chorrear fuego, amor, a llevar esa fuerza a la tierra desde donde salimos a la tierra que amamos.

Nuestros cuerpos de peces se deslizan uno al lado del otro. Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas.

II El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado. Cuenco de la mano que no sospechaste. Pasar por dias de levantar la mano, formar el gesto del reencuentro y arrepentirse.

Quiero tener ese hijo tuyo, amor. Se van tus manos sobre mi mirada Se van tus manos sobre mi mirada la sostienes, la sueltas. Embistes mi hombro izquierdo, lo sitias desde el cuello, lo asaltas con las flechas de tu boca.

Embistes mi hombro izquierdo feroz y dulcemente a dentelladas. Lento, violento, rumoroso temblor de hojas en la intrincada selva de mis espinas. Es la marea subiendo lentamente las esquinas de piedra de mis manos. Me he vuelto alfarera y he creado vasijas para guardar momentos. Te duermes a mi lado. Te veo como un temblor en el agua. Todo sea por el amor.

Y Dios me hizo mujer Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Sentir la rueda detenida. El buen momento Aquel momento que flota nos toca de su misterio. Tendremos siempre el presente roto por aquel momento. Pero hay cosas que no mueren y otras que nunca vivieron y las hay que llenan todo nuestro universo. Y no es posible librarse de su recuerdo. Su llama se ha encarnizado en nuestro oscuro centro. Entro dentro de ti. Huyo, y su negra sombra se derrama, noche total que sale a nuestro encuentro.

Y crece sin parar. Nos arrebata como a escamas de octubre el viento. Abrasa con carbones inextinguibles. Malaventurados los que le abrimos nuestros corazones. El pecho cubierto de medallas y de nobles cintajos, maravillas de seda y cobre. Otros, ya con arrugas, oyen el canto de las olas. Es como un fuego. Yo iba andando con la felicidad de adentro y la felicidad de afuera, suma de aquella humanidad entre la que pasaba. Y vi al hombre: Era otra cosa el hombre que yo vi.

Y el silencio del mar. Y el de su vida. Desconocido entre desconocidos, anduvo por las calles, sin rumbo. El nordeste cesa al atardecer. Ya ni siquiera hace temblar la ropa de este hombre. Yo lo veo muy claro en mi noche completa.

Yo una vez hice un ramo con ellas. Y no como los hombres de antes, esos del canto llano del discurso. Un himno triunfal o una nostalgia acariciada sobre la realidad? Una botella, un libro, un cenicero. Ahora la vida es de cristal, de metal, de papel.

El libro es una roca Igual que si me anclases a la verdad. No flor, ni ola, ni rocas. He llamado a las cosas por su nombre, aunque el nombre rompa el hechizo. La mano es la que recuerda Tus ojos miran al cielo. Lear King en los claustros. Di que me amas. Son suficientes esas dos palabras. Oigo como jadea con la disnea del agonizante, del sobremuriente. Regresaron al silencio y a la nada.

Y no me traigas flores como si hubiese muerto. Como escuchar el grave acorde de la resaca y de la brisa. Marta He abierto la ventana. Entra sin hacer ruido afuera deja sus constelaciones. Viene a pedirme cuentas. Ya mi memoria no es lo que era. No me pregunta nada la Noche, no me pregunta nada. Ella lo sabe todo antes que yo lo diga, antes que yo lo sepa. Danza y barre Marta. Pido a la Noche que se vaya. Que las cosas no marchan bien en el teatro, y uno no puede dormirse en los laureles.

Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas. Rebosa la eternidad tu vaso, llueve su vino sobre nuestra carne. Arbustos con espuelas de marfil. Las gaviotas tocan sus oboes de tormenta. Unos dedos verdes hunden la luna en luz marina, la tienden al pie del silencio. Se ha desnudado una mujer y muestra sus luces mellizas; al huir, dispersa su paso luminosa arena de estrellas. Tijeras de oro en el poniente. Garras de nubes estrangulan el azul, y lo hacen gemir.

Se enredaba la noche azul, entre las piernas. Ocultas en los chopos bailaban las doncellas. Las brisas de tres en tres! De "Prehistoria literaria" Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino. Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos. De "Quinta del 42" No sacias tu sed en agua pura con tus dos manos como copa. Lo has olvidado todo porque lo sabes todo. No has venido a la tierra a poner diques y orden en el maravilloso desorden de las cosas.

Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas sin alzar vallas a su gloria. Sus aguas en tu cauce temporal desembocan. No has venido a poner orden, dique. Has venido a hacer moler la muela con tu agua transitoria. Sin ternuras, que entre nosotros sin ternuras nos entendemos.

Sin hablarnos, que las palabras nos desaroman el secreto. Mil novecientos treinta y ocho. Y luego ya toda la vida. Pensando en ti como no eres, como tan solo yo te veo. No vives ya de ainrazones. Hoy tu recuerdo, como lluvia fresca, moja mi frente. Recuerdos Aquello era hermoso. La juventud nos cantaba, nos canta, su canto de gloria. Y yo te pregunto. Y acaso esta brisa que mueve la hierba me da tu respuesta, me dice la oscura palabra que nunca se nombra.

Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente. Quisiera preguntarte; pero yo me someto. Contengo la pregunta con la mano en la herida. No quiero que desgranes tu pasado, que tornes a lo que no se olvida. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos.

Se alzan las olas. Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia Las hojas se estremecen Es una rubia furia desatada, gatea, sube y baja, embiste, grita. Comedora de flores desmadrada, Vesubio en miniatura. Es la rayita que no cesa, pimienta y dinamita, torbellinita desencadenada. Alguien los vive y los recuerdo yo. Me asomo a la ventana. Es un espectro que persigue a otro espectro del pasado: Variaciones sobre el instante eterno.

Bendita forma que en tus aguas danza y que en olvido para siempre dejas. No queda nada de lo que fue nada.

II. LAS ESPECIES ESTБN ADAPTADAS AL LUGAR DONDE VIVEN

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